miércoles, 20 de diciembre de 2017
TEMA 2 EL RELIEVE
1 Componentes básicos del medio físico.
Las capas de la Tierra
La Tierra se estructura en una serie de capas
concéntricas que tienen distinto grosor y están formadas por
diferentes materiales.
Desde el interior hasta el exterior, dichas capas son
el núcleo, formado
por materiales muy densos, sobre todo por hierro; el manto, compuesto
por una capa inferior de materiales parcialmente fundidos, o magma, y
una capa superior sólida; y la corteza, constituida por una delgada capa
de rocas y suelo.
Otras capas exteriores
de la Tierra son la hidrosfera, integrada
por todas las aguas del planeta; la atmósfera o envoltura gaseosa; y, por
último, la biosfera o
esfera de la vida, que es la delgada capa donde habitan todos los seres vivos.
La
litosfera: la superficie terrestre.
“Los continentes son móviles”, es decir se desplazan
lentamente sobre la superficie terrestre. La litosfera, parte dura de la
tierra o corteza terrestre, está dividida en placastectónicasque
se desplazan lentamente chocando o separándose unas de otras. Cuando 2 placas
chocan se producen terremotosoerupcionesvolcánicasy pueden
originar cadenas de montañas. Cuando se separan pueden formar fosas de gran
profundidad o grandes dorsales oceánicas en los fondos marinos.
La superficie de la Tierra presenta numerosas
irregularidades, es decir, no es
una superficie lisa o plana. La superficie terrestre tiene
elevaciones, hundimientos, pendientes, valles, depresiones, etc. Estas formas
constituyen el relieve terrestre.
Tiene un espesor variable. La
corteza situada bajo los océanos es más delgada (hasta 12 km de espesor) y se
encuentra sumergida bajo las aguas de los océanos y los mares. Por el
contrario, la situada bajo los continentes es más gruesa (hasta 35 o 50 km) y
se eleva sobre el nivel del mar, dando lugar a las tierras emergidas.
Las tierras emergidas ocupan el 29 % de la superficie terrestre, y están constituidas por los
continentes y las islas.
Los continentes son
grandes extensiones de tierras emergidas, rodeadas por océanos y mares.Ordenados
de mayor a menor extensión los continentes son seis: Asia, América, África, la Antártida, Europa y Oceanía.
Las
islas son porciones de tierras emergidas rodeadas de agua,
de menor tamaño que los continentes. En algunos casos se agrupan formando
conjuntos denominados archipiélagos, como los de las Antillas y Canarias. El
tamaño de las islas es variable. Unas son muy extensas, como Groenlandia, y
otras muy reducidas, como Malta.
2. Las formas del
relieve
El relieve que
presenta la tierra es consecuencia del paso del tiempo durante millones
de años. Por eso encontramos una infinita variedad de formas del relieve:
montañas, llanuras, mesetas y valles. El relieve de los continentes depende,
fundamentalmente, de dos factores o agentes:
1.
Agentes internosseproceden desde el interior de la
Tierra provocadas por los movimientos de las placas tectónicas que producen
los terremotos y los volcanes: estos
agentesprovocan montañas, las fallas, los valles, etc., siendo muy
destructivos. Los Tsunamis son grandes olas que son producidas por los
terremotos marinos. Son muy erosivos.
A lo largo de la historia de la Tierra hubo dos grandes fuerzas de terremotos(orogénesis),
que provocaron el nacimiento de las montañas que hoy conocemos:
- Cuando
las fuerzas han actuado recientemente (65-70 millones de años) las
montañas suelen ser muy altas; Ej. los Andes o el Himalaya. (orogénesis alpina).
- Cuando
las fuerzas han actuado hace mucho tiempo (hablamos de 500 a 400
millones de años en la llamada orogénesis herciniana) las
montañas son menos elevadas y redondeadas ya que ha actuado la erosión
durante un gran periodo de tiempo. Ej.; el Macizo Galaico.
2.
Agentes externos. Actúan sobre la
superficie terrestre además de las fuerzas internas actúan otros factores o
fuerzas externas, que llamamos erosión, producidos por el agua,
el hielo, los seres vivos, el viento, fuego, los cambios de temperatura, las
corrientes marinas, los seres humanos, etc.
El
relieve de los continentesrelieve
continentaly de las islas tiene cuatro formas
básicas:
- Las llanuras son
extensas áreas planas, o suavemente onduladas, situadas a menos de 200 metros de altitud sobre
el nivel del mar. Por ejemplo, la Gran Llanura Europea o las Grandes
Llanuras de América del Norte.
- Las mesetas son
llanuras elevadas a más de 200 metros
de altitud, como la meseta del Tíbet, en Asia, situada a más de 2 000
metros.
- Las montañas son
grandes elevaciones del terreno, de acusadas pendientes y una altitud
superior a 600 metros. Unas son antiguas (macizos
antiguos) y presentan formas redondeadas; otras son jóvenes y
tienen formas puntiagudas. Las montañas suelen agruparse en grandes
conjuntos llamados sierras y cordilleras.
- Las depresiones son
áreas hundidas, causadas por el hundimiento de un bloque de la corteza
terrestre. Suelen estar recorridas por ríos, que excavan depresiones
alargadas llamadas valles. También pueden estar ocupadas
por lagos, como el mar Caspio, el lago más extenso del mundo.
Las
tierras sumergidas o relieve
oceánicoestá bajo las aguas de los océanos y los mares
presentan también distintas formas de relieve:
- La plataforma continental es
una suave pendiente que prolonga los continentes bajo las aguas marinas, y
se caracteriza por su escasa profundidad (200 metros). Finaliza en un
pronunciado escalón, el talud continental, que la conecta
con las llanuras abisales.
- Las llanuras abisales constituyen
los fondos marinos, situados a 4 000 o 5 000 metros de profundidad. Su
relieve es plano (fondo Abisal),
pero está accidentado por dorsales oceánicas o
cordilleras submarinas, y por fosas marinas, o
depresiones estrechas y alargadas.
Las
costas son las zonas de contacto entre la
superficie de los continentes y los océanos y mares. Según su altura respecto
al mar, pueden ser bajas, o elevadas
y acantiladas. Además, presentan
diferentes formas de relieve:
- Las playas, superficies
planas a orillas del mar formadas por la acumulación de sedimentos, como
arena o piedras.
- Los cabos, o
entrantes de la costa en el mar; los golfos, entrantes
del mar en la costa.
- Las rías y
los fiordos, valles fluviales o glaciares invadidos por
el mar, respectivamente.
- Las penínsulas, extensiones
de tierra rodeadas de agua por todas partes menos por una, denominada istmo, que la une al continente.
3. Agua salada y
agua dulce
Las
aguas marinas incluyen los océanos y los mares.
- Los océanos son
grandes masas de agua salada. En la Tierra hay cinco océanos que, de mayor
a menor extensión, son: el
Pacífico, el Atlántico, el Índico, el Glacial Ártico y el Glacial
Antártico.
- Los mares son
porciones de los océanos, cercanas a la costa y con profundidades menores,
que, por razones históricas o culturales, tienen nombre propio.
Las aguas de los océanos y mares se caracterizan por
dos rasgos:
- Son
saladas, ya que contienen disuelto cloruro
sódico y otras sales.
- Se mueven
constantemente debido a las olas u ondulaciones de la superficie
del mar; a las mareas o ascensos y descensos
diarios del nivel del mar; y a las corrientes marinas o
ríos de agua que se desplazan por los océanos. Estas corrientes marinas pueden
ser frías o calientes.
Las
olas
son ondulaciones de la superficie del mar provocadas por el viento, y se
caracterizan por su movimiento circular y de ascenso y descenso. A más
velocidad del ciento mayor es la ola.
Las
aguas continentales están constituidas en su mayor parte
por agua dulce. Se reparten entre el hielo de los glaciares, las aguas
superficiales de los ríos y de los lagos y las aguas subterráneas.
- Los glaciares son
grandes acumulaciones de hielo. Se encuentran en el polo norte, Groenlandia,
la Antártida y las altas montañas.
- Los ríos son
corrientes continuas de agua que fluyen por un cauce o lecho. La mayoría
nacen de manantiales o fuentes de agua subterránea, y se alimentan con el
agua procedente de las precipitaciones o de la fusión de la nieve antes de
desembocar en el mar, en otro río, o en un lago.
- Los lagos son
acumulaciones de agua en zonas deprimidas de la corteza terrestre. Sus
aguas proceden de las precipitaciones o de los aportes de ríos y aguas
subterráneas. Algunos son tan extensos que reciben el nombre de «mares»,
como el mar Caspio.
- Los acuíferos
o aguas subterráneas son bolsas de agua subterránea. Se forman
por la infiltración de agua desde la superficie terrestre, que se acumula
en profundidad al llegar a un estrato impermeable.
1. EL UNIVERSO, EL SISTEMA SOLAR Y LA TIERRA
1. El universo, el sistema solar y la Tierra
El universo se
originó hace unos 13 700 millones de años debido, según los
astrónomos, a la explosión (el big bang) de una pequeña masa que
concentraba toda la materia y la energía existentes. Está formado por astros o
cuerpos celestes, por materia interestelar (polvo y gas) y por
el espacio que los separa.
Los astros se agrupan en el
universo formando galaxias o
acumulaciones de estrellas, como la Vía Láctea, donde se
encuentra la Tierra. Cada galaxia puede contener miles de millones de
estrellas y numerosos sistemas planetarios, integrados por una
estrella y los cuerpos celestes que giran en torno a ella: planetas,
satélites, asteroides y cometas.
El sistema solar es
el sistema planetario del que forma parte la Tierra. Surgió hace unos 5 000
millones de años, y comprende el Sol, que es una estrella
de tamaño medio, ocho planetas (entre ellos la Tierra) y numerosos
satélites, asteroides y cometas. La Luna es el único satélite
de la Tierra. Podemos afirmar, por tanto, que la Tierra es un diminuto punto en
el inmenso universo.
La Tierra se formó hace unos
4 600 millones de años. Es el único planeta del
sistema solar donde existe vida, que se inició, en forma de bacterias y
algas, hace más de 2 000 millones de años. Esto fue posible porque
en la Tierra se dan tres circunstancias que la diferencian de los demás
planetas de nuestro sistema solar:
- La temperatura es
moderada, pues se
encuentra a la distancia adecuada del Sol: unos 150 millones de
kilómetros.
- La atmósfera, o capa gaseosa que la envuelve, contiene
gases imprescindibles para la vida, como el oxígeno. Además, la
atmósfera protege a la Tierra de las radiaciones solares dañinas y ayuda a
regular su temperatura.
- El agua
líquida es abundante. Esta agua ocupa gran parte de la superficie terrestre, formando
océanos y mares, y es la responsable de que la Tierra se vea desde el
espacio como un planeta azul. La Tierra es el único planeta del sistema
solar donde hay agua permanentemente en estado líquido en la superficie.
Las dimensiones de
la Tierra son de 510 millones de km2, unas mil veces la superficie de
España. A pesar de ello, nuestro planeta es un astro pequeño en el conjunto
del universo. El Sol, por ejemplo, es un millón trescientas mil veces más
grande que la Tierra.
La forma de la
Tierra es de geoide o esfera imperfecta, es decir, es ligeramente más ancha
en el ecuador que en los polos.
2. Los
movimientos de la Tierra (I). La rotación
El universo está en continuo movimiento, igual que los
astros que lo componen. Por ejemplo, la Vía Láctea gira sobre sí misma,
completando una vuelta cada 255 millones de años; y nuestro sistema solar gira
en torno al centro de la Vía Láctea.
La Tierra también se mueve continuamente, realizando
dos movimientos: el de rotación y el de
traslación.
El movimiento de rotación
es el giro de la Tierra sobre sí misma, alrededor de un eje
imaginario cuyos extremos son los polos. Este movimiento tarda en completarse un día solar, es decir, algo
menos de 24 horas (23 horas, 56 minutos y 4,091 segundos).
El movimiento de rotación de la Tierra tiene tres consecuencias:
- La sucesión del día y de
la noche. Debido a la rotación, en todos los
lugares de la Tierra se suceden regularmente el día y la noche. Esto se
debe a que la luz solar ilumina y calienta solo una mitad de la superficie
terrestre (día); y la otra mitad permanece en la oscuridad y se enfría
(noche).Si la Tierra no girara sobre sí misma, la mitad del planeta
estaría siempre iluminada y alcanzaría temperaturas altísimas, mientras
que la otra mitad permanecería en la oscuridad y padecería un frío extremo.
En estas circunstancias, sería imposible la vida.
·
La existencia
de diferentes horas. El conocimiento científico de la
rotación nos permite dividir el día solar en 24 partes iguales, llamadas horas;
dividir la Tierra en 24 franjas
imaginarias de una hora, llamadas husos horarios, y medir el tiempo. La existencia
de diferentes horas. El conocimiento científico de la rotación nos permite
dividir el día solar en 24 partes iguales, llamadas horas; dividir la Tierra en
24 franjas imaginarias de una hora, llamadas husos horarios, y
medir el tiempo. Los husos horarios resultan de dividir los 360˚ de la esfera
terrestre entre las 24 horas del día. Son, por tanto, franjas de 15˚ de
circunferencia, y cada uno equivale a una hora.
Para establecer la hora de un lugar
se toma como referencia el huso donde se localiza el meridiano 0˚ o de Greenwich, una localidad cercana a
Londres, Reino Unido. A partir de él, el reloj se adelanta una hora por cada
huso hacia el este; y se atrasa una hora por cada huso hacia el oeste.
·
La existencia de los puntos cardinales. Este movimiento
del Sol es solo aparente, pues es nuestro planeta el que se mueve en torno al
Sol. Pero nos permite localizar los puntos cardinales o puntos
básicos de referencia para orientarnos en la Tierra: el norte, el sur,
el este y el oeste.
Los puntos cardinales nos permiten orientarnos. Para
ello, debemos poner los brazos en cruz y señalar con el brazo derecho el Oriente
o lugar por donde sale el Sol por la mañana.
3. Los movimientos de la Tierra (II). La traslación
El movimiento de traslación
es el giro de la Tierra alrededor del Sol. Se realiza en
dirección oeste-este, y tarda en completarse 365 días y 6 horas, es decir, un año solar. Como cada año
tiene 365 días, las seis horas sobrantes se acumulan y, cada cuatro años, hay
un año bisiesto en el que se añade un día al mes
de febrero.
Durante la traslación, la Tierra describe una
trayectoria elíptica, llamada órbita,
estando su eje inclinado respecto al plano de la órbita. En este viaje anual
alrededor del Sol, la Tierra recorre una distancia aproximada de 930 millones
de kilómetros, a una velocidad de 106 000 km/h.
La
inclinación del eje de la Tierra provoca que, durante la
traslación, cada hemisferio se encuentre en posiciones distintas respecto al
Sol, calentándose más o menos. Este hecho provoca la existencia de distintas
estaciones: verano, invierno, primavera y otoño. Así, cuando un
hemisferio (norte o sur) se encuentra «adelantado» hacia el Sol, se calienta
más y es verano; cuando se encuentra «retirado» respecto al
Sol, se calienta menos y es invierno; y cuando no está ni
adelantado ni retirado, es primavera u otoño.
Una consecuencia del movimiento
de rotación son los solsticios y los equinoccios. En los equinoccios,
los rayos solares caen perpendiculares en el ecuador. Por eso, el día y la
noche duran igual en los dos hemisferios, 12 h, y serían los días 21 o 22 de
marzo, equinoccio de primavera y el de otoño el 22 o 23 de septiembre.
En
los solsticios, los rayos
solares caen perpendiculares en uno de los trópicos; en este caso, en el de
Cáncer. Como consecuencia, el día dura más en el hemisferio norte y menos en el
hemisferio sur. El de invierno el 22 de diciembre y el de verano el 21 de
junio.
El movimiento de traslación tiene, además, otras
consecuencias:
- La distinta duración del día y de
la noche en los lugares de la Tierra. La
variación se debe a la posición
respecto al eje terrestre del círculo de iluminación, o línea que
separa el día y la noche. Por eso los días se hacen más cortos en otoño e
invierno y más largos en primavera y verano.
- La existencia de zonas térmicas. Se
debe a la distinta inclinación de los rayos solares en cada zona, pues
calientan más o menos según caigan perpendiculares, o más o menos
inclinados. De esta manera tenemos 3 zonas climáticas en la Tierra:
— En la zona cálida, los rayos caen
más perpendiculares, por lo que las temperaturas son siempre cálidas. Situada
entre los trópicos.
— En las zonas templadas caen
inclinados; de ahí que sus temperaturas sean moderadas. Situada entre los
trópicos y los círculos polares.
— Y en las zonas frías caen
muy inclinados, por lo que las temperaturas son siempre muy frías. Dentro de los
círculos polares.
4. La representación del espacio terrestre
Los geógrafos representan el espacio geográfico por
medio de mapas. Un mapa es
una representación simplificada de la
superficie esférica de la Tierra, o de una parte de ella, sobre un plano.
Para confeccionarlo, los cartógrafos utilizan una red geográfica, un
sistema de proyección, una
escala y diversos signos
convencionales.
La localización de cualquier punto de la superficie
terrestre sobre un mapa requiere disponer de una red geográfica. Es
decir, un sistema de coordenadas formado por dos tipos de líneas imaginarias:
los paralelos y los meridianos.
- Los paralelos son
círculos perpendiculares al eje de rotación terrestre. El principal, o
paralelo 0˚, es el ecuador, que divide a la Tierra en dos mitades o
hemisferios, el norte y el sur. Otros paralelos importantes son los trópicos de Cáncer y de Capricornio, y
los círculos polares ártico y antártico.
- Los meridianos son
semicírculos que van de polo a polo. El principal, o meridiano 0˚, es el
que pasa por Greenwich, cerca de Londres.
Gracias a esta red geográfica, puede localizarse
cualquier punto sobre un mapa, calculando su latitud y su longitud medidas en
grados.
- La latitud es
la distancia desde cualquier punto de la Tierra al ecuador. Puede ser
norte o sur.
- La longitud es
la distancia desde cualquier punto de la Tierra al meridiano 0˚, o de
Greenwich. Puede ser este u oeste.
Para elaborar un mapa, es necesario elegir también
tres tipos de elementos: el sistema de proyección, la escala y los signos
convencionales.
- El sistema
de proyección es el método que permite
representar la superficie esférica de la Tierra sobre un plano. Para ello,
se traslada la red de paralelos y meridianos a un plano (proyección plana)
o a una superficie que pueda desarrollarse sobre un plano, como el
cilindro (proyección cilíndrica) o el cono (proyección cónica).
- La escala es
la relación que hay entre una distancia medida sobre el mapa y la
correspondiente distancia medida sobre el terreno. Las escalas más
habituales son la gráfica y la numérica.
- Los signos convencionales son
colores, signos o símbolos usados para representar la realidad de forma
simplificada. Su significado se explica en la cartela del mapa.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
